Puede que

Puede que caiga un árbol delante de tu casa.
Puede que te pierdas en el brillo del oro.
Puede que quieras abandonar el barco antes de que se hunda.
Puede que no puedas encender un fuego antes de morir de frío.
Puede que tu banda se disuelva a causa del amor y las drogas.
Puede que veas pelearse a las piezas con las que compartes estudio.
Puede que al levantarte, las cuñas de los cuadros se te claven en los pies.
Puede que tu refugio de piedra y madera se derrumbe.

Recorres los preciosos caminos riendo
y algunos te miran, desde arriba y desde abajo.

Puede que piensen que no tienes motivos para reír.
Puede que no los tengas.
Puede que no haga falta ningún motivo.
Puede que tan sólo haga falta que sepas...

que hay un hogar
que existe el brillo
que puedes navegar
que el fuego calienta y quema
que existes en una banda, y hay amor y drogas
que compartes lugar con formas que te retan
que te levantas cada mañana
que puedes construir un refugio.

Recorres los preciosos caminos...
y algunos te miran desde arriba y desde abajo.

Puede que piensen que no tienes motivos para...
Puede que no los tengas.
Puede, que esa sea la clave...
no se pueden poseer motivos para...
hace falta recorrer los preciosos caminos...
para que aparezcan los motivos, todos... incluso de este texto.

Lehior Bilbao (2014)

Prólogo para Animal Kingdom (David Michôd, 2010)

Lo que viene,
viene,
no hay aspavientos,
todo dentro.

Templanza o
futura locura,
naturalidad o
la mayor de las excentricidades.

"Mi madre ha tenido una sobredosis y se ha muerto",
(¿o era mi padre?).
"Quizás debí habértelo dicho más despacio y eso",
(pero no estoy para hostias)
ya no.

Conozco los códigos,
no es que no los conozca,
es que me importan menos que nada,
ya sí.

Ten cuidado si al verte,
oigo ese zumbido,
porque no te darás cuenta
ni ayer ni mañana,
pero hoy,
puede que estés muerto.
Justo cuando no me mires,
no me hace falta,
lo sé,
conozco tu canción.

Que no conteste, no significa que no haya elegido.

Lehior Bilbao (2012)